¿Quieres saber sobre el agapornis taranta? Apréndelo aquí

El Agapornis Taranta es una especie de loro muy conocida, la cual es originaria de Etiopia y Eritrea. Esta ave es considerada como pequeña entre las diferentes especies de loros, los mismos llegan a medir entre 15 cm y 17 cm, variando su tamaño según el individuo y el sexo que tenga el mismo. Esta especie no muestra muchas mutaciones como lo llegan a presentar otras especies de aves, principalmente porque es un ave algo difícil de criar, además en el mismo se puede apreciar un pequeño dimorfismo sexual. (Ver Articulo Sobre: El Cisne Negro).

A diferencia de otras especies de loros, el Agapornis Taranta no tiene el anillo blanco alrededor del ojo, el cual se utiliza en otras especies para diferenciar a los machos de las hembras. Este animal también es conocido como “el inseparable abisino” o “el inseparable de alas negras” debido a la coloración que presenta el borde de sus alas de una tonalidad negra.

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Origen

El Agapornis Taranta es un ave originario de Etiopia, debido a que fue descubierto en esa zona en el año de 1814 por Sir Henry Stanley, o por lo menos fue el primero en catalogar su descubrimiento, el avistamiento del ave fue hecho por Stanley en las zonas montañosas de la región aproximadamente a unos 1300 a 2000 metros sobre el nivel del mar. (Ver Articulo Sobre: Agapornis Personata).

El descubrimiento del Agapornis Taranta a dichas altura y en esas zonas montañosas dio a conocer las condiciones a las cuales el ave estaba acostumbrada a vivir, desarrollándose principalmente en ambientes fríos con temperaturas muy bajas.

A pesar de que esta ave es muy deseada por las personas, los criadores no suelen buscarlas mucho debido a la poca información que hay sobre ellas en relación a otras aves, además de que se dice que es un poco difícil su crianza y cuidado. En regiones como Etiopia de donde es originario, se conoce un poco más sobre esta ave, pero en dicha zona se tiene prohibida la exportación de esta ave con la idea de evitar la extinción de la misma por las capturas constantes y sin medida.

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Características

Alrededor del mundo existen muchas variedades de Agapornis, en su mayoría tienen similitudes que lo asemejan, pero cada uno está clasificado de forma diferente, para poder reconocer a un Agapornis Taranta y diferenciarlo de los demás se debe tomar en cuenta las siguientes características:

  • Entre todos los Agapornis de esta especie, estos llegan a ser los más altos, comprendiendo alturas máximas de unos 17 centímetros que varían según el individuo, el sexo del mismo y el desarrollo que tenga a lo largo de su vida.
  • Esta ave puede llegar a comprender un peso aproximado de unos 75 gramos, variando el mismo según el sexo y las características del individuo.
  • El plumaje completo del Agapornis Taranta es completamente verde, con excepción de los extremos en cola y alas los cuales presentan cierta tonalidad negra.
  • Generalmente el plumaje del pecho, abdomen y la cobertura interna de las alas suele ser un verde más claro que en el resto del cuerpo.
  • A diferencia de otras especies, estas aves no poseen el círculo blanco alrededor del ojo, el cual se utiliza para diferenciar a machos de hembras en otras especies.
  • El pico de los Agapornis Taranta presenta un color llamativo rojo el cual se asemeja mucho a un color naranja.
  • Las patas de estas aves es de color gris, independientemente de su sexo.
  • Debido a que esta ave presenta “dimorfismo sexual”, se puede diferenciar su sexo a simple vista. Los Agapornis Taranta machos poseen en su frente un color rojo que se asimila a una tonalidad naranja, mientras que la hembra no posee coloración alguna, siendo la cabeza del mismo color ver que el resto del cuerpo.
  • Durante los primeros meses de vida no se puede diferenciar a simple vista el sexo del individuo, debido a que al macho no le aparece el color rojizo en primera instancia.

Comportamiento del Agapornis Taranta

El comportamiento de cada ave varía según su especie, según los rasgos personales del individuo y la crianza que haya tenido el mismo, pero las aves tienen un patrón de comportamiento muy similar el cual se desarrolla según la especie sin importar el método de crianza o las características que tenga el animal en cuestión.

Entre la familia de los Loros el Agapornis Taranta es un ave que no se comporta tan amigable como otras especies, bien sabido es el caso del Roseicolli o de la especie de los Fisher, los cuales son considerados por las personas como animales muy simpáticos y sociales. (Ver Articulo Sobre: El Kakapo).

Aunque un Agapornis Taranta se muestre desconfiado y no muy sociable al inicio, con el paso del tiempo puede mostrar cierta confianza con las personas y llegar a ser muy amigable. Esta ave tiene la venta de que no es asustadizo como el Pullaris o el Lilianae, por lo cual se podrá crear un lazo de confianza con la mascota que servirá de base para una buena interacción con el amo.

El Agapornis Taranta es muy pacifico con otras especies, no causara problema alguno con ellos, pero siempre prefiere interactuar con los de su misma especie, por lo cual esta ave no posee cruce a diferencia de otras del grupo de loros que llegan a interactuar hasta desarrollar varios cruces.

Crianza

El Agapornis Taranta es un ave muy difícil de encontrar hoy en día, debido a que el mismo es una especie muy cuidada en su tierra de origen, con el fin de evitar la extinción del mismo, pero a pesar de todo no es imposible conseguir uno para criarlo y muchos criadores actuales han establecido su desarrollo a lo largo del continente europeo. (Ver Articulo Sobre: El Frailecillo).

Las aves por naturaleza son tímidas cuando están en presencia de personas desconocidas, pero las mismas pueden estar muy activas cuando se encuentran solas, por lo tanto, un ave que se haya desarrollado en el ambiente natural y lo quieran adaptar a la vida casera, al principio se mostrará un tanto tímido y retraído, pero con el tiempo se irá acostumbrando al contacto humano y terminará adaptándose hasta que lo vea como algo natural.

Al establecer un tiempo de contacto con el ave y que este se acostumbre a la presencia humana, se pueden hacer intentos de sacarlo de la jaula, conforme se vean los avances en la confianza del ave, se podrá sacar de su jaula y empezar a interactuar con él de forma física. (Ver Articulo Sobre: Las Pardelas).

Estas aves están categorizadas como de difícil crianza, principalmente porque se saca de su ambiente natural y es expuesto a otro entorno al cual no está acostumbrado. Cuando un ave de este tipo es sacado de su entorno natural y es llevado al extranjero, se debe tener mucha precaución con las infecciones que pueda presentarle ese nuevo entorno.

El agua que se le dé al Agapornis Taranta durante su primera instancia en el nuevo entorno debe contener vitamina C, además de que se debería llevar a un veterinario para realizar un chequeo completo de la salud del ave para mantenerlo en un estado óptimo. Estas aves en la naturaleza les gusta roer madera, por lo cual es recomendable colocarle dentro de su jaula un pedazo de la misma para que pueda realizar esta actividad como un método de entretenimiento.(Ver Articulo Sobre: Agapornis Roseicollis).

Si se desea criar un Agapornis Taranta se debe establecer un ambiente óptimo para su desarrollo, por cual se deben tomar en cuenta muchos factores. Este tipo de aves se desenvuelve mejor en este tipo de ambiente cuando es colocado en conjunto con una pareja, ya que a pesar de que este animal es un tanto cariñoso, prefiere relacionarse con los de su propia especie y si se encuentra solo puede ser perjudicial para su salud.

La jaula en la cual se vaya a ubicar el ave debe tener espacio suficiente para que este se pueda mover libremente, en caso de ser más de un ave el espacio de movimiento debe ser igual para cada una de ellas, se debe colocar más de una especie de nido dentro de las jaulas para que puedan escoger la que más les agrade y así no estén limitadas su opciones.

Para toda mascota que se vaya a criar es importante tener disponible una fuente suficiente de alimento, con la correcta alimentación podrán desarrollar sus actividades en el día sin tener inconveniente alguno, según aportes hechos por los expertos en este tipo de aves, la alimentación correcta para estas mascotas serían las semillas de mijo, girasol, cáñamo y mixtura de canario, además que siempre es bueno complementar su dieta con mijo de rama y algunos brotes de hierbas.

Para obtener todos los beneficios necesarios, en la dieta de un Agapornis Taranta es bueno incluir frutas, verduras y hortalizas, las mismas deben ser administradas de manera correcta para asegurarse de que su mascota reciba suficientes vitaminas y minerales para un desarrollo óptimo a lo largo de su vida.

Esta especie en relación a otras aves no es muy difícil de criar, pero cuando lo comparamos con otras especies de Agapornis su crianza resulta algo difícil, estas aves suelen presentar un poco mas de desconfianza que otras aves, inclusive entre ellas mismas, aunque con el tiempo se van adaptando, si se planea colocarlos en pareja, la pareja deben estar juntos en la jaula desde el primer día en que se comiencen a criar para garantizar una buena interacción entre ambos y evitar discordia en un futuro.(Ver Articulo Sobre: El Guacamayo Rojo).

Si un macho ha sido establecido como pareja con una hembra, no se deben tratar de relacionar a este macho con otras parejas, ya que estas aves son muy cariñosas con sus parejas y no tenerla disponible puede acarrear problemas de salud inclusive cuando haya otra ave que pueda consolarla.

Si se logra relacionar exitosamente a una pareja hasta que lleguen a tener crías, por cada etapa de postura se pueden llegar a obtener desde 3 huevos hasta cinco huevos, variando según el estado de cada individuo, una vez que los huevos son puestos, los pollitos nacerán en los próximos 24 días, variando un poco según las condiciones en las que se desarrollen.

El desarrollo de las crías será diferente al de los padres, debido a que estarán acostumbrados a la interacción humana desde el momento de su nacimiento, así que no mostraran timidez alguna ante el contacto humano como un ave que se haya criado en la naturaleza y luego fuera puesto en cautiverio.

Es recomendable que estas aves no tengan un contacto con diferentes humanos de manera frecuente, esto se debe a que estas aves pueden adaptarse a convivir con humanos dentro de su círculo cercano, pero la intromisión de personas ajenas a la familia constantemente puede afectar un poco a las aves y más si intentan realizar contacto físico de manera frecuente con los mismos, se tiene que tener en cuenta que estas aves necesitan de un tiempo adecuado para adaptarse a cada persona y el mismo tiempo varía según como el ave se sienta seguro con la misma. (Ver Articulo Sobre: Los Tipos de Aguilas).

Mutaciones del Agapornis Taranta

Debido a que estas aves prefieren interactuar con las de su misma especie, no llegan a desarrollarse con otras aves diferentes a ellos, por lo cual actualmente no se han visto muchas variaciones en los Agapornis Taranta en relación a otras aves que han mutado en diversas especies.

Son muy pocas las mutaciones registradas del Agapornis Taranta y solo se pueden diferenciar por un pequeño cambio en el color de su plumaje, claro está que aún se deben encontrar mutaciones de estas aves que no han sido documentadas, pero actualmente las que han sido registradas son las siguientes:

  • Agapornis Taranta Brozen Fallow

En esta mutacion que se ha denominado como “Brozen Fallon” se ha determinado que hay un trastorno de la pigmentación, principalmente en el pigmento de color negro, por lo cual en este tipo de Agapornis Taranta se nota como el plumaje del abdomen y de algunas partes de la cara llega a presentar ciertos tonos de amarillo.

  • Agapornis Taranta Lutino

Este tipo de ave se ha observado únicamente en la región de Holanda, debido a que es una mutación de Agapornis Taranta que por lo visto se puede desarrollar solo en esa región y actualmente es un ave muy difícil de encontrar.

Muchos de los profesionales sobre los Agapornis llegan a decir que este tipo de mutaciones no existen y esto quizás se deba a que es muy difícil encontrarlos, pero hay algunas evidencias fotográficas, principalmente de un aviario que muestran a un espécimen que es visto claramente.

En las pocas fotos que existen de este ave se puede notar que es la misma contextura de un Agapornis Taranta, pero el mismo presenta un color amarillo en las partes del plumaje donde debería tener el característico color verde, el resto de facciones y colores se puede ver distribuido de igual forma en todo el cuerpo del ave.

  • Taranta Misty (con factor de oscuridad)

En esta mutación en particular del Agapornis Taranta Misty se puede apreciar un color verde más oscuro que el del Agapornis Taranta principal, el plumaje pierde ese brillo característico que representa a esta ave y se puede ver un tono verde sin vivacidad, el cual se degrada con pequeñas variaciones en el pecho, cabeza y alas. También se puede notar que el rojo característico en la cabeza y pico del ave no tiene ese contraste o tonalidad tan llamativa como el Agapornis Taranta principal.

Hábitat

Originariamente el Agapornis Taranta es de las zonas altas de Etiopia, en este lugar fue visto por primera vez, exactamente en las zonas montañosas de la región, por lo cual esta ave se desarrolla bien en climas fríos y a alturas considerables sobre el nivel del mar.

A pesar de que Etiopia es su lugar de origen, esta ave se puede apreciar en regiones muy pequeñas del entorno, quizás el número de ellas no sea tan pequeño en las regiones donde se establece, pero el espacio limitado no permite su buen desarrollo, poniendo asi a esta ave en peligro de extinción. (Ver Articulo sobre: El Buitre).

Además de que el constante tráfico de estas aves ha reducido su población hasta el punto en que prohibieron su captura en Etiopia para evitar su extinción, están en peligro ante cualquier pequeño cambio que pueda destruir su habitad natural, ya que la perdida de estos pequeños espacios en donde se desarrollan haría que queden sin una región apta sobrevivir, haciendo así que descienda el número total de aves y provocando quizás su extinción.

El hábitat natural del Agapornis Taranta son bosques de matorrales, preferiblemente en zonas donde se encuentren vegetaciones aptas para desarrollar sus nidos, también se pueden encontrar en bosque es de acacia, sabanas extensas y en algunas praderas las cuales posean árboles distantes entre sí. Lo más contundente para el desarrollo de estas aves son estos pequeños espacios es en donde se sientes cómodas para establecer nidos y poder desarrollarse con tranquilidad.

A diferencia de otros Agapornis, estos pueden desarrollarse en grandes alturas sobre el nivel del mar, llegan a estar en regiones comprendidas entre los 1.800 y 3200 metros sobre el nivel del mar, aunque según estudios que se les han realizado, pueden llegar a bajar a altitudes muchos menores, principalmente en busca de alimentos como el higo, el cual es su preferido y no suele darse en las grandes alturas que acostumbran vivir.

Reproducción

Los Agapornis Taranta son aves que no son muy fáciles de criar, aunque es diferente cuando se cría a un ave en cautiverio desde su nacimiento, que cuando se somete a un ave adulta que se adapte a un nuevo estilo de vida con personas a las cuales no conoce.

Cuando estas aves se crían a edades avanzadas, suelen tener crías luego de mucho tiempo, la mejor manera de hacer que un macho y una hembra se reproduzcan de manera natural, es haciendo que estos interactúen desde el primer día de crianza juntos.

En caso de que se disponga de varios especímenes de Agapornis Taranta, la mejor forma de relacionar parejas será colocando a todas la aves en una misma jaula, observando sus comportamientos y dejándolos que se relaciones por su propia cuenta, una vez que se tengan identificadas las parejas que se han formado, se le debe dividir en jaulas particulares a cada una de las parejas.

Se tiene estimado que la cría de estas aves es a partir de mayo, en las jaulas debe ser suministrado constantemente ramas de árboles, no solo para que se puedan entretener las aves, estas ramas son desmenuzadas por la hembra y llevadas hasta su nido, esto le proporciona la comodidad para tener sus crías de la mejor manera.

Se tiene estimado que estas aves pueden llegar a tener por cada postura unos 3 huevos como mínimo y como máximo unos 5 huevos, a partir de la postura, los huevos tardan unos 24 días hasta que nacen los polluelos, los días de incubación pueden llegar a variar un poco, pero casi siempre es una medida estándar.

Unas vez que han nacido los polluelos, la madre le proporcionara los cuidados necesarios para su pleno desarrollo, cuando los jóvenes se sientan cómodos aproximadamente a las 6 semanas saldrán del nido, siempre y cuando la crianza y desarrollo de los mismos sea optima y sin inconveniente alguno.

Agapornis Taranta en el hogar

Hay que tener especial atención a los detalles sobre el cuidado de esta ave, no solo se debe estimar la alimentación o el lugar donde se alojaran estas aves, a pesar de ser un ave tranquila y que se adaptara al entorno humano conforme pase el tiempo y se dé una buena interacción con el criador, estas aves son reconocidas por ser un poco ruidosas, por lo cual se debe tomar en cuenta que el entorno al hogar se apto para desarrollar un ave ruidosa.(Ver Articulo Sobre: El Ibis Eremita).

Se debe vivir en una zona aislada o en otro caso que los vecinos toleren el constante ruido que ocasionan estas aves. Otro factor a tomar en cuenta es que como toda mascota estas aves necesitan de especial cuidado y siempre una interacción con el ser humano, aunque estando en pareja no necesitará de un frecuente contacto, pero no debe ser abandonado al tiempo de tenerlo en casa.

La jaula de estas aves debe ser limpiada eventualmente para evitar que sufra de alguna enfermedad, además de presentarse cuidados constantes como la colocación de ramas de árboles y la posterior limpieza de los desperdicios de estas ramas, comida y excrementos.

Se debe tener especial atención al contacto con el ser humano, a pesar de ser un ave que puede criarse, no significa que este acostumbrada al constante contacto con el ser humano, especialmente con los niños, al tratarse de un ave tan pequeña podría sufrir de maltratos por los niños, por lo cual se recomienda especial atención cuando estos manejen a las aves y nunca se les debe dejar que interactúen con los polluelos hasta que tengan la edad necesaria para que puedan ser manipulados por los seres humanos.

Si se llegara a notar algún inconveniente con el ave o algún padecimiento de las misma, se debe acudir a algún veterinario de confianza para evitar que la misma sufra de alguna enfermedad y sobre todo que pueda llegar a morir, estas aves son muy delicadas cuando están fuera de su entorno por lo que siempre hay que estar al tanto de su condición física.

Alimentación

Los Agapornis Taranta se desarrollan de una forma admirable en la naturaleza, pero esas regiones en donde se encuentran son las que permiten su desarrollo, principalmente por el clima, pero la alimentación también es un factor clave para estas aves.

Si se desea Criar un Agapornis Taranta en el hogar, es imprescindible mantener una buena alimentación para que este tenga un desarrollo pleno sin algún inconveniente o para evitar así la muerte del mismo. Son muchos los factores que hacen que esta ave sea un poco difícil de criar, pero si se siguen a pie de letra las instrucciones esta no es una tarea imposible.

La dieta básica de los Agapornis Taranta en cautiverio puede consistir de una variedad de semillas como las de mijo, girasol, cáñamo o algunas mixturas de canario que vendan en el mercado. También es importante que se le dé eventualmente algunas hierbas o brotes de las mismas para garantizar que estos obtengan todos los nutrientes necesarios que podrían obtener en su entorno natural.

Aunque no en todos las regiones es posible conseguir el higo, se ha catalogado que a estas aves les gusta mucho y quizás sea una de sus comidas favoritas, por lo cual si es posible suministrarle en algunas ocasiones un poco de higo, será suficiente para el ave este en buenas condiciones y no lo afecte el cautiverio.

Siempre es recomendable que toda sugerencia sobre alimentación de las mascotas se haga con un veterinario de confianza que sepa sobre el tema, pero en caso de aves extrañas como estas hay que estar muy seguro sobre la persona a la que se le consultara, debido a que no hay mucha información disponible sobre este tipo de ave y un pequeño cambio en sus condiciones naturales podría afectar al ave hasta la muerte.

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