Tres aves de la mitología griega, todo sobre ellas

Las aves de la mitología griega desempeñaron un rol importante dentro de ese entorno mitológico y aún son motivo de representación que se repite innumerables veces en la mayoría de las culturas y mitologías conocidas. Conoce un poco más acerca de estas aves, sus características más resaltantes y significado, así como sus leyendas.

Aves de la mitología griega

Aves de la mitología griega

Las aves míticas o mitológicas forman parte de la literatura y el folclore desde hace cientos de años, siendo representadas ya sea como gigantes, de fuego, protectoras, combinaciones híbridas de figura humana y animal, etc., y que han sido preponderantes para el acervo cultural de muchas de las mitologías del mundo.

Las aves de la mitología griega se constituyeron en símbolo de poder y libertad a lo largo de los tiempos. En muchos de sus mitos y leyendas, las aves vinculan el mundo humano con los reinos divinos o sobrenaturales que se encuentran más allá de la experiencia ordinaria.

Es por ello que resultan ser muy familiares en esta mitología, aun cuando también es habitual encontrarlas en otras historias como las leyendas romanas, eslavas y rusas. Te interesará conocer al Cuervo, que también ha sido símbolo de la mitología griega.

Para reconocerlas en sus respectivas fábulas, primero hay que saber en qué consiste un pájaro mítico.

Características de las aves de la mitología griega

En general, un ave mítica o mitológica es una criatura que pertenece al imaginario religioso o teológico de las distintas culturas. Pueden tener poderes sobrenaturales relacionados con el panteón o agrupación determinante a la que pertenecen y cercanos a la relación con los dioses de esa cultura.

Pero también pueden ser simples animales dentro de la fauna concebida por esa cultura. Entre estos bestiarios mitológicos, estas criaturas aladas desempeñan diferentes funciones que representan un aspecto específico de la cultura.

En particular, las aves de la mitología griega han sido estudiadas y referidas por infinidad de mitólogos por la relevancia que tenían dentro de la creencia popular, generando varias leyendas, tradiciones y cultos.

Aves de la mitología griega

La mitología griega es una de las que posee una gran riqueza en este aspecto, destacándose cada uno de sus elementos por la simbología que ofrecen. Te recomendamos también la lectura de Chotacabras, que presenta la leyenda de esta ave mítica del norte de América.

Historia de las aves de la mitología griega

El inicio de la historia de las aves de la mitología griega data de los tiempos ancestrales de la humanidad. El número de menciones y representaciones que ha tenido cada una de estas criaturas en su imaginación es incontable.

Esto se debe a que no existe una noción clara sobre lo que se creía en épocas tan antiguas en todas las culturas conocidas. No obstante, por lo general, los mitos de varias regiones asocian a las aves con la creación del mundo.

Al respecto, existen relatos míticos acerca de la creación que señalan que, cuando la tierra surgió de las aguas primigenias del caos, la primera deidad que apareció fue un pájaro que se posaba en esa tierra.

Se dice que dicha ave creó el universo y luego creó dioses y diosas y a los hombres para que vivieran en ese universo.

Algunas aves de la mitología griega tienen su origen en la mitología tradicional popular y en su momento se creyó que eran criaturas reales. Esta mitología engloba a muchas criaturas relacionadas con los dioses, como las harpías, que eran bestias enviadas por Zeus para ejecutaran sus castigos.

Aves de la mitología griega

Roles de las aves de la mitología griega

Las aves mitológicas desempeñan diversos roles en el ámbito mitológico y en la religión. Así, tienen un papel central en algunos mitos de la creación y a menudo aparecen como mensajeros de las deidades.

También, a veces se les asocia con el viaje del alma humana después de la muerte.

Los roles de estas aves son casi tan diversos como los distintos tipos de pájaros que aparecen en las historias y leyendas de todo el mundo. Con frecuencia, se les relaciona con determinados dioses o deidades en diversas tradiciones, en ocasiones actuando como dioses en sí mismos y otras veces ayudando a los dioses o simbolizando a las deidades.

Algunas aves de la mitología griega se asocian a buenos presagios e ideas positivas, mientras que otros se consideran augurios de desgracia o muerte. En la mitología también hay varios casos de aves fabulosas e imaginarias, como el fénix.

Entre las funciones y atributos asociados a los pájaros de la mitología, dependiendo de la cultura de la que surjan las historias sobre ellos, están las referidas, como se dijo, a su responsabilidad en la creación del universo.

Éstas incluyen historias en las que el mundo nace de un huevo de oro y otras en las que un pájaro se sumerge en el océano y saca la tierra de debajo del agua.

Aves de la mitología griega

Hay algunas mitologías en las que las aves cumplen un rol sagrado o divino y se señala que fueron las primeras criaturas del mundo, las cuales, a su vez, trajeron a los demás dioses.

También hay numerosos casos de aves en la mitología que tienen fines simbólicos. Algunas se utilizan como mensajeras de los dioses, mientras que otras se asocian directamente con determinadas deidades, como el búho, símbolo de la diosa Atenea.

En este ámbito los pájaros suelen representar también ciertas ideas o conceptos, tal como los cuervos y las cornejas, que están asociadas con la muerte y el conflicto, probablemente debido a su presencia en los campos de batalla para alimentarse de los cadáveres.

Las palomas, por su parte, se las relaciona a menudo con la esperanza, la paz y el amor y, en algunas tradiciones, se les considera representantes del alma humana y su vuelo es visto como símbolo del viaje de la conciencia humana después de la muerte.

Por otro lado, en otras culturas aparecen como embaucadoras en los oráculos y situaciones oscuras y misteriosas. Así, se ve a los cuervos y otras especies alimentándose de carroña, carne de los muertos, pudiendo ser anuncio de una guerra o conflicto o sirviendo como mediadores entre los humanos y el mundo sobrenatural.

En este post dedicado a las aves de la mitología griega nos referiremos específicamente a tres de ellas por ser distintivas de esta mitología; a saber: las aves del Estínfalo, el águila gigante Etón y la tan temida Aelo, una de las Harpías.

Daremos a conocer sus características más resaltantes, así como las leyendas que a partir de ellas se fueron creando.

Aves de la mitología griega

Aves del Estínfalo

Dentro de las aves de la mitología griega, destacan los pájaros de Estínfalo por su particular pico, sus alas y sus garras de bronce. Los pájaros estínfalo, también llamados simplemente estínfalos, eran aves del tamaño de una grulla. Habitaban la región y el bosque que rodea el lago Estínfalo, de allí su nombre.

Eran unos pájaros carnívoros que con sus patas y picos desgarraban a sus víctimas. Se caracterizaban por la toxicidad de sus excrementos, los cuales podían acabar rápidamente con cosechas enteras, con el ganado y con las personas que se aproximaran al lago.

Resultaba sumamente difícil acabar con ellas, pues empleaban para defenderse sus plumas metálicas que lanzaban a sus agresores, a quienes, luego de vencidos, los devoraban. Todo ello sucedía, si la persona no estaba armada, de lo contrario, huían.

Su hábitat, el lago Estínfalo, se encuentra en localidad de Arcadia en la región de Peloponeso en Grecia. Constituían realmente una plaga, porque disparaban sus plumas como flechas a personas y animales sin contemplación ni piedad.

Leyenda de una de las aves de la mitología griega

La leyenda de estas aves de Estínfalo relata que éstas tenían sus lugares de anidación en los juncos del lago Estínfalo.

El lago está situado en un terreno montañoso poco poblado, a unos 600 m de altitud. Éste era una masa de agua estancada, pues era un lago sin drenaje superficial y con una superficie de agua variable, conocida desde tiempos inmemoriales, la cual sigue siendo lugar de anidación y descanso para las aves endémicas y migratorias.

Aves de la mitología griega

Según la fábula, Heracles recibió, como parte de los Doce Trabajos que le encomendara Euristeo, rey de Micenas, la misión de encargarse de tan malignos pájaros para erradicarlos de la zona, en vista de los ataques a la gente y animales y de las pérdidas, que ya eran muy grandes, además de haber generado una onda de pánico entre sus súbditos.

Heracles debía cumplir con estos trabajos para poder ser expiado por el atroz crimen cometido al asesinar, en un momento de locura, a su esposa y a sus tres hijos. De no cumplir, no podría obtener la inmortalidad.

La misión de Heracles consistía en ahuyentar o acabar definitivamente con los estínfalos.

Pero como su número era extraordinariamente grande, Atenea, la diosa griega de la guerra, le concedió dos grandes cascabeles de metal que había fabricado Hefesto, que tenían la propiedad de espantar aves.

Atenea le dijo a Heracles que debía tocarlos desde la cima de una colina elevada.

El propósito con dichos cascabeles era aturdir y enloquecer a los monstruosos pájaros para hacerlos salir de sus escondites debido al ruido de los cascabeles y así poder destruirlos.

Así lo hizo Heracles, quien entonces aprovechó el caos y desorientación de las aves para abatir a muchos de los estínfalos que disparaban sus flechas de pluma de hierro envenenadas.

Aves de la mitología griega

Para protegerse de esas flechas, Heracles utilizó los dos cascabeles como escudo protector. El héroe logró matar con su arco y flechas a la mayoría de las aves, el resto huyó.

Más o menos en la misma época, otra leyenda relata que Jason y los Argonautas estaban en la búsqueda del vellocino de oro y oyeron hablar de la misión de Heracles de destruir los pájaros de metal y de que muchas de las aves supervivientes vivían en la isla de Aretias, o isla de Ares, de Marte, el dios de la guerra, en el Ponto, a donde se dirigían.

Efectivamente, los Argonautas, en su viaje a Cólquida, al pasar por Aretias, fueron emboscados por los pájaros, intentando matar a la tripulación con sus plumas metálicas.

No obstante, como precaución, cuando se disponían a desembarcar en la isla, Jasón hizo que su tripulación golpeara fuertemente los escudos de bronce con sus espadas.

Esto hizo que las aves, despavoridas por el ruido, enloquecieran hasta el punto de estar completamente desorientadas, saliendo disparadas por el aire. Así, los Argonautas pudieron ahuyentarlas.

Otra parte de la tripulación se mantuvo firme en el barco y dispararon muchas flechas envenenadas a las aves, de las cuales sólo unas pocas sobrevivieron, huyendo con destino desconocido.

Algunos viajeros informaron de haberlas avistado en el desierto de Arabia, pero estas afirmaciones nunca se confirmaron.

Sin embargo, es más probable que se hayan asentado en los acantilados rocosos de grandes paisajes montañosos con lagos y pantanos o que tuvieran sus nidos directamente en los juncos.

Según Mnaseas, el historiador y geógrafo griego oriundo de Patara, en Licia, las Estinfálidas no eran pájaros, sino hijas de Estínfalos y Ornis.

No obstante, fueron representadas como pájaros en el frontón del templo de Artemisa en Estínfalos y detrás del templo había estatuas de hermosas doncellas con patas de pájaro.

Por su parte, el filólogo clásico alemán Otto Friedrich Gruppe consideró que las Estínfálidas eran demonios de la tormenta.

En cuanto a los cascabeles de Atenea, en el arte pictórico griego, nunca se representan, pero, en cambio, Heracles siempre aparece en el momento de disparar a los pájaros asustados o con un arco y una flecha o con una honda y los cascabeles.

Atenea, diosa griega de la guerra y la sabiduría

La diosa griega Atenea era la hija predilecta de Zeus y fue muy apreciada entre los doce dioses del Olimpo por su sabiduría.

Aunque era una diosa de la guerra, más bien busca estrategias para evitar las guerras y en varias ocasiones prestó apoyo a Heracles.

En la mitología griega se suele representar a la diosa con una imponente armadura.

Características

En general, los pájaros estínfalos poseían picos, garras y alas de hierro y podían incluso penetrar con ellos la armadura de los guerreros. A primera vista, la apariencia de los estínfalos se asemeja a las grullas, incluso en su tamaño.

Sus alas y garras estaban hechas de un metal parecido al hierro que brilla como el bronce y sus picos y garras eran tan afilados y duros que podían perforar armaduras y metales.

Sus peligrosos picos también eran metálicos, pero brillaban con un color latón brillante desde la distancia.

Eran las aves favoritas de Ares, dios olímpico de la guerra, y cuando estaban irritadas lanzaban sus plumas como flechas. Existía, no obstante, el inconveniente de  hacerlas salir de los pantanos y del bosque donde se ocultaban.

Estas bestias del cielo podían lanzar sus plumas metálicas como flechas y matar a sus víctimas con una precisión milimétrica.

En cuanto al estilo de vida de estas aves, éstas fueron criaturas míticas con una fijación por la carne humana. En las aldeas y ciudades de los alrededores, las bestias-pájaro sembraron el miedo y el terror.

Los estínfalos hicieron estragos entre la gente y los animales de Arcadia, atacando a los animales y a los rebaños, en su deseo voraz por la carne.

Contaminaban los campos y los terrenos con sus tóxicos excrementos y se les hallaba, por lo general, en pantanos y páramos o sobrevolando las aldeas de los alrededores, destruyendo todo lo que se movía.

Etón

El nombre de “dios Etón ” se traduce del griego como “Águila de Zeus”, aunque también es llamada “Äguila del  Cáucaso” o “Águila de Prometeo”.

Fue un ave de gran reconocimiento mitológico, del cual existen dos escuelas de pensamiento sobre el origen de esta águila, que provienen de diferentes leyendas griegas.

Leyenda

Según el relato del escritor latino en lengua griega de finales del siglo II d. C., Antonino Liberalis, en su libro Metamorfosis, Etón fue una vez un rey mortal de la región de Ática, llamado Perifás, cuyo gobierno virtuoso fue tan celebrado que llegó a ser honrado como un dios.

Fue un legendario rey de justo proceder y obediente sacerdote del dio Apolo. Era tan querido por su pueblo, que lo veneraban y honraban como si fuera el mismo Zeus, lo que enfadó en gran medida a éste, quien se propuso destruir a Perifás y a toda su familia.

Sin embargo, el dios Apolo intervino ante Zeus, logrando que más bien este rey fuera transformado en el águila Etón, colocándolo junto a su trono y lo hizo rey de todos los pájaros y guardia de su sagrado cetro.

Otra leyenda en la que interviene el águila Etón, nos habla de la decisión tomada por el gran dios Zeus de negar a los mortales tener posesión del fuego, pero el Titán Prometeo lo desafió y robó el fuego a los dioses y lo trajo a la humanidad.

Como castigo por este robo del fuego del Monte Olimpo, el Titán fue atado, por orden del padre de los dioses, a unas rocas en el páramo de las montañas del Cáucaso.

Zeus encargó al águila Etón de acudir cada día a arrancarle trozos del hígado, el cual siempre se regeneraba cada noche, pues Prometeo era inmortal.

El hijo de Prometeo, Deucalión, y su esposa, Pirra, trataron de alejar a Etón para poder hacerse cargo del encadenado Prometeo, pero todo fue en vano.

Sólo después de mucho tiempo el héroe Heracles logró liberar al Titán de este tormento matando a Etón con una flecha.  Algunos mitos dicen que Heracles utilizó un gran sonajero para ahuyentar definitivamente a Etón.

En las artes visuales de la antigüedad y de la época moderna se representaba con frecuencia la tortura de Prometeo por el águila. Según otros relatos, Zeus adoptó el águila cuando se le apareció por primera vez antes de la Guerra de los Titanes como señal de buen augurio.

Igualmente, Etón interviene en la fábula en la que Zeus envió al águila a buscar al apuesto joven Ganímedes al cielo para que se convirtiera en el copero de los dioses.

Características

Dentro de la mitología griega Etón, era un enorme águila dorada, nacida de los monstruos Tifón y Equidna, que servía de mensajero personal y compañero animal de Zeus.

El nombre Etón proviene del griego antiguo Αἴϑων Aíthōn, que significa “el que brilla” o “el que arde”.

Mitológicamente se consideraba un ave divina y celestial, siendo un pájaro sagrado para Zeus, el padre de los dioses. Como dato interesante, los mitólogos señalan que la única fuente que conserva el nombre del águila es el manual mitográfico Genealogiae del erudito Gaius Iulius Hyginus, también conocido por el título de Fabulae.

En su manual astronómico-mitográfico De astronomia, Hyginus recoge una versión de la leyenda según la cual los padres del águila eran los monstruos Tifón y Equidna.

Según otra versión del mito comunicada por Hyginus, el dios Hephaistos había creado el cuerpo del águila y Zeus lo había animado.

Aelo

En la mitología griega, el ave Aelo, nombre proveniente del griego antiguo, ελλώ, que significa “tormenta” o “viento tempestuoso”, junto con Ocípete, Celeno y Podarge, fue una de las Harpías, hijas de Taumante y Electra y hermanas de Iris, mensajera de los dioses.

Algunos mitólogos se refieren a Aelo como ”Nicótoe” y “Aélopo”.

Aelo raptaba a las personas y las torturaba en su camino al Tártaro, que es el inframundo griego, constituido por un profundo abismo que servía de prisión de sufrimiento para los Titanes.

Las Harpías también eran vistas como la personificación de los vientos destructivos repentinos y ciclones y, en el caso particular de Aelo, del viento de tormenta.

Inicialmente, se mencionaban dos Harpías: Aelo y Ocípete, se traduce como “vuelo veloz. Más tarde, se añadió una tercera, llamada Celeno, que significa ”oscura”.

Leyenda

El mito de Aelo está definitivamente vinculado Fineo, el rey de Tracia y profeta y, según la leyenda, Fineo había sido merecedor de este don de la profecía concedido por el mismísimo dios Zeus.

No obstante, Fineo cometió la gran torpeza de revelar secretos de los dioses del Monte Olimpo y descubrir el plan secreto del dios, sin el consentimiento de éstos, lo que desató la furia de Zeus.

Enardecido, Zeus lo cegó y ordenó que fuera castigado confinándolo en una isla, donde había mucha comida, que el rey no podía comer, pues como tortura, Zeus había ordenado a las Harpías, principalmente Aelo, arrebatarle la comida de las manos de Fineo justo antes de que éste pudiera llevársela a la boca.

Esta tortura duró hasta que llegaron a la isla Jasón y los Argonautas, quienes enviaron a los hermanos mellizos Boréadas, Calais y Zetes, héroes alados para espantar a las Harpías.

Sin embargo, no las mataron a petición de Iris, su hermana, quien prometió que éstas no volverían a molestar a Fineo.

Las Harpías escaparon a su cueva en Creta, mientras que Fineo, en agradecimiento, ayudó a los Argonautas diciéndoles cómo pasar entre las rocas de Simplégades, sin ser destrozados por éstas.

Con el tiempo a esta versión del mito, se le fueron agregando nuevos detalles, como que las Harpías no se llevaban la comida, sino que la ensuciaban con sus excrementos.

Esto hizo que se las asociara con la suciedad y enfermedades, haciendo más contundente su imagen monstruosa.

Características

El ave Aelo era un mítico monstruo con forma de pájaro y rostro humano. En un principio, esta Harpía, al igual que sus hermanas, tenía una apariencia de doncella hermosa alada, con garras, de larga y gruesa cabellera y fuerza descomunal.

Tenía como misión original la de rescatar a las almas torturadas en los infiernos por los demonios, arrancando a las presas de éstos en pleno vuelo.

Luego cambió esta ocupación por mandato de Zeus, convirtiéndose en una de las mensajeras de sus designios divinos.

Se transformó, entonces, en genio maléfico con cuerpo de ave de rapiña, siendo la parte superior la de una mujer de horrendo rostro con torso femenino y la parte inferior y las alas las un buitre con dientes podridos, orejas de oso, afiladas garras y siempre acompañada de un fétido olor.

Llevaba consigo tempestades, pestes e infortunio y expresándose siempre con estridentes gritos, aun cuando en ocasiones podía entonar cantos capaces de hechizar a quien los escuchara.

Esta es la forma que acabó por imponerse y la que ha perdurado hasta la actualidad.

Dadas estas características, por ser tan voraz como la tormenta que todo lo arranca y destroza, terminó personificándose como un demonio alado que amenizaba las historias y cuentos de los míticos viajeros marinos.

En dichos relatos se contaba que gustaba de comerse a sus víctimas, que llevaba el alma de inocentes al infierno, que raptaba a los niños, que producía tormentas y que tenía un apetito voraz.

Bajo esta nueva representación la Harpía era la encargada de imponer los castigos, podían raptar a la gente y torturarla en su camino hacia el Tártaro en una difusa confabulación con las Erinias, las tres diosas que buscaban la venganza contra todo aquel que hubiera hecho un juramento falso o un acto malvado.

En su carácter, Aelo se volvió despiadada, cruel y violenta. Vivía en las islas Estrófades, dos pequeñas islas de Grecia en el mar Jónico.

El poeta de la Antigua Grecia, Hesíodo, describe a esta Harpía en su obra Teogonía como una criatura de “adorable cabello”, lo cual se contrapone con su maldad.

A las dos Harpías que refirió Hesíodo y a la que añadieron los romanos, el célebre poeta griego, Homero, agregó en su reconocida obra la Ilíada a otra llamada Podarge, que significa “pies veloces”, quien fue madre de Janto y Balio, que eran los caballos de Aquiles, el héroe protagonista de la guerra de Troya, y uno de los más grandes guerreros.

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